Café, conversación...

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domingo 5 de septiembre de 2010

“Match Point”: esencia de la vida



Aquel que dijo “más vale tener suerte que talento” conocía la esencia de la vida. La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. Asusta pensar cuantas cosas se escapan a nuestro control. En un partido hay momentos en el que la pelota golpea el borde de la red y durante una fracción de segundo puede seguir hacia adelante o caer hacia atrás. Con un poco de suerte sigue hacia adelante y ganas, o no lo hace y pierdes…

“Match Point” (Woody Allen)

martes 10 de agosto de 2010

"CHAPARRÓN" (Sketch) - por Germán Trenza


INT. CASA ANDRÉS

Una mano apaga el despertador. ANDRÉS se levanta y se sienta en la cama. Mira por la ventana. Llueve. Mientras, enciende un cigarrillo. Espira el humo lentamente, queda un segundo en total silencio, y se levanta de golpe (en dirección al baño, aunque no lo vemos).

TÍTULOS DE CRÉDITO:

“CHAPARRÓN”

Corte a:

EXT. ESTACIÓN TREN

Entra en la estación con paso apresurado y se acerca a un kiosco. Mira toda la variedad de periódicos que hay. Se agobia.

KIOSQUERO (Nervudo, con barba de varios días, gafas para leer –de hecho ha interrumpido la lectura– y camisa a cuadros con el primer botón desabrochado.): Oiga, ¡usted es el nuevo!

ANDRÉS: (Extrañado.) No, no, yo sólo soy un pasajero...

KIOSQUERO: Noooo... (Ríe.) El nuevo diputado, ¿no? (Coge un periódico, donde sale la foto de ANDRÉS, y lo señala.) Sí, sin duda. ¿Y cómo es el Congreso? Ya ha estado, ¿no?

(Como se notará, tiene cierta “diarrea verbal”.)

ANDRÉS: Sí, pero en realidad hoy es mi primer día.

KIOSQUERO: ¿Sí? Que bueno. Le voté, que lo sepa; bueno, voté a su partido, pero si hubiera listas abiertas lo habría hecho igualmente.

ANDRÉS: (Un poco azorado, pero sin perder su aplomo natural.) Gracias.

KIOSQUERO: A ver cómo nos resulta. No se deje intimidar por el escándalo y espere a que escampe. Dudo que su partido se financie ilegalmente... supondría que son más listos de lo que parecen, jeje. No se ofenda... siempre he creído que la derecha sabe gobernar, manejar la economía, pero no son precisamente unos linces en política “maquiavélica”, si se me permite decirlo. No lo digo por usted en concreto, sino en general. ¿No cree?

ANDRÉS: Hombre, prácticamente soy un recién llegado... (Bromea para escaquearse.)

KIOSQUERO: ¡Ja, ja!, sí. Pero a usted le ha venido bien todo este telar, si no fuera por su compañero... ¿sigue siendo su compañero? Como andan diciendo si le suspenden de militancia... (Se da cuenta de que lo incomoda. Tiene poco tacto.) Pero... perdone que le atosigue así. Ande, vaya, disfrute de su primer día.

ANDRÉS: Lo intentaré.

KIOSQUERO: No se suban mucho el sueldo, ¿me lo promete? (Ríe.) Bueno, sólo era una broma, pero ¿qué quería?

ANDRÉS: Pues no sabía cuál comprar... (Mirando todos los periódicos.)

KIOSQUERO: Bueno, ya sabe usted cuales son “los suyos”, jeje. (Coge y se los pasa.)

ANDRÉS: Me llevaré también estos, hay que leer también al “enemigo”.

KIOSQUERO: Pero no les lea mucho, ¿de acuerdo? Que si vuelven al poder nos hunden, como ya han hecho antes... Porque los autónomos siempre hemos estado desprotegidos, y luego vienen y nos dicen que...

Se va amortiguando el sonido de la conversación.
ANDRÉS mira con estoica impaciencia hacia el reloj de la estación, que gotea al caerle la lluvia encima. Corte en negro.

domingo 8 de agosto de 2010

Empieza el calor – por Germán Trenza

– ¡No aguanto el calor!

– Vete a la playa.

– Mucha gente.

– A la piscina.

– Sigue habiendo gente.

– ¿El problema es la gente?

– El problema siempre es la gente.

– ...

– Además siempre de un lado para otro, que si al pueblo, que si a la bodeguilla de Torcuato, que si al río con los críos, que si las fiestas de no-sé-dónde... ¡pero nada productivo!

– Sí, un agobio...

– Tú lo has dicho, ¡el hartazgo! Estas ahí como una mosca atrapada en una botella, buscando la salida. Puedes tener tu terrón de azúcar, pero estás encerrado, esperando que liberen el tapón. Esperando, esperando, esperando, ¿entiendes?

– Quizá eres demasiado pesimista.

– Así llamáis los optimistas a los realistas.

– ...

– ¿Sabes por qué las revoluciones ocurren en verano?

– No.

– Porque la gente se aburre. No hay nadie haciendo algo productivo; por no haber, no hay ni fútbol, sólo el Tour relaja un poco al vulgo. Si estás ocupado, trabajando, haciendo algo útil, no piensas en formas de aliviar el hastío, ¡el asco! No, en verano estás ahí esperando, y llega uno que, sólo porque alguien haga algo, dice: “Vamos a la Bastilla”, “Anda, mira, el archiduque Francisco Fernando” o “¿Y si escribimos una Declaración de Independencia?”

– La Revolución Cubana fue en enero.

– El 1 de enero, justo, Año Nuevo, lo que te decía: ¡vacaciones! Fiesta, mascaradas, un tío asqueado, esperando que pasaran Reyes y viendo todo ese marasmo de gente... ¡Normal! En fin, ¿tienes el tabaco que te pedí?

– Sabor a vainilla.

– Sabes, el otro día mi pipa no tiraba bien, me pongo a desatascarla y viene un petimetre que...

miércoles 9 de junio de 2010

Llamada al otorrino - por Germán Trenza


- ¿Es el otorrinolaringólogo?

- Sí, aquí es.

- ¿¿Qué??

martes 1 de junio de 2010

El periodista deportivo

No suelo leer el Marca. Como culé que soy (sí, después de tanto tiempo Auggie vuelve para resolver uno de los grandes misterios: soy del Barça) me suele provocar urticaria. Pero el domingo el problema no fue mi equipo favorito, sino ser un simple ciudadano. En la contraportada, al lado de una columna en la que por enésima vez se podía leer que Mourinho representa poco menos que la segunda venida de Jesucristo, Miguel Serrano se atrevía a tratar el tema de las suculentas primas que recibirán los jugadores de "La Roja" (visto así parece que sean del fantástico país de la coca-cola, y no de España), por lo visto, hasta 500.000 euros por barba si alzan la copa. Un abuso, diría cualquiera. Qué se han creído estos. Por dar pataditas a un balón, los muy listos; los ponía yo a cavar zanjas, etc. Pues no, lejos de eso, Serrano defiende, con chascarrillos incluidos, que unos tíos que ya reciben unos sueldos muy por encima de la media (aunque al paso que vamos, recibir un sueldo ya está por encima de la media) se lleven un dinero que, además, según dice, no está para construir carreteras ni hospitales.
Lo que más me sorprende del artículo de Serrano es su comienzo. El tema surge en una charla con un hostelero amigo suyo. Esto le sitúa (por muy bien posicionado que esté el hostelero) en un terreno común a todos los ciudadanos de a pie, la charla de bar con el amigo de turno, es decir, le sitúa a nuestro nivel, ya es uno de los nuestros. Es entonces cuando viene la sorpresa, porque lejos de adoptar la actitud típica, Serrano nos da la puñalada, se vuelve contra nosotros y nos dice que eso está muy bien, que el fútbol es así y que al que no le guste que se despilfarre el dinero de la federación, sencillamente, que se joda.
Hay quien dirá que es lo que nos merecemos, que al fin y al cabo este es un país de borregos a los que les importa más quién gane la Liga o el próximo entrenador del Real Madrid que el hecho de que aumente la cola del paro o que nuestros políticos no den la talla. Ahí sí que tengo que darle la razón a Serrano, y es que el fútbol está para hacernos olvidar todas esas cosas. Así que por favor, señores de la Federación, no traigan lo malo de la política al deporte. Y, señor Serrano, no les siga la pelota, por mucho deporte que sea.

domingo 7 de marzo de 2010

Ring Lardner Jr. y Budd Schulberg, vidas paralelas, autobiografías distintas

Ring Lardner Jr.

"Me odiaría cada mañana" es el título de la autobiografía de Ring Lardner Jr. Tan curiosa frase fue la respuesta que el propio Lardner dio al concejal Thomas cuando este le pregunto en el HUAC (Comité de Actividades Antiamericanas) si pertenecía o no al Partido Comunista:


"- Se trata de una pregunta muy simple -continúo [Thomas]-. Cualquiera estaría orgulloso de contestarla; cualquier americano auténtico estaría orgulloso de contestar la pregunta "¿es ahora o ha sido en el pasado miembro del Partido Comunista?"; cualquier americano auténtico...


- Depende de las circunstancias -le dije [Lardner]-. Podría contestar, pero si lo hiciera me odiraría cada mañana."


Ring Lardner Jr. (hijo del prestigioso periodista deportivo y autor de los relatos "Ya me conoces, Al", Ring Lardner Sr. y guionista de, entre otras, "La mujer del año" o "MASH") fue uno de los llamados "Diez de Hollywood", las únicas diez personas encarceladas durante la caza de brujas por negarse a responder a la citada pregunta alegando la Primera Enmienda. El resultado por el uso de su libertad de opinión, un año de cárcel.


"Me odiaría cada mañana" es la recopilación de lo sucedido durante aquellos años, los anteriores y los que estarían por venir, desde las conversaciones con sus hermanos en el desayuno cuando eran pequeños hasta ganar el Oscar al mejor guión por MASH (1970), pasando por el Hollywood dominado por los productores todopoderosos y omnipresentes al cine donde el director es el rey, sin olvidar, por supuesto, los años de la lista negra, obligado a trabajar con pseudónimo y por unos ingresos mucho menores que lo estipulado. Por su novela desfilan personajes tan famosos como Louis B. Meyer o David Selznick, Elia Kazan, Dalton Trumbo (otro del grupo de los "Diez"), Katherine Hepburn, Spencer Tracy, John Huston, Otto e Ingo Preminger, etc. Al igual que por la autobiografía de Budd Schulberg.


Budd Schulberg
"De cine. Memorias de un príncipe de Hollywood" es el título de las memorias de Schulberg (también guionista y autor de las novelas, entre otras, "Más dura será la caída" o "El desencantado"). Sin embargo, este prefier llevarnos a una época más tardía, cuando él tan solo era un crío en pañales, y contarnos la historia de su padre, B.P. Schulberg, magnate de la Paramount, autor de la idea original para crear la United Artists y productor de algunos de los clásicos más recordados del cine mudo. Su historia, extraída en gran parte de los papeles del propio B.P., es un excelente retrato de los orígenes del cine, los años del mudo y su paso al sonoro, el cine de los magnates que finalmente acabaría desapareciendo, un canto a un paraíso perdido donde, no obstante, los ídolos tenían pies de barro y no era oro todo lo que relucía.


Las memorias de Schulberg terminan cuando este es adolescente, es decir, antes de que entre a trabajar para David O. Selznick (el legendario productor de "Lo que el viento se llevó", individuo controlador, ególatra e hiperactivo, quien había trabajado como ayudante para B.P.) como lector, mucho antes de que reclutara a Lardner para el Partido Comunista y, por supuesto, muchísimo antes de su testimonio voluntario ante el HUAC delatando a sus compañeros (al igual que, entre muchos otros, el director Elia Kazan, con quien haría en 1954 "La ley del silencio", ese curiosa reflexión sobre la delación por la que recibiría el Oscar al mejor guión). Las memorias de Schulberg, a pesar de ser una maravillosa obra sobre el cine, nos privan de todos esos años, los años de la lista negra, de la caza de brujas y de las traiciones, pero también de los sacrificios. Las de Lardner, a pesar de no hacer tan buen retrato del mundo del cine (quizás se deba a que, mientras Schulberg había nacido en ese medio, Lardner había llegado a él un poco de casualidad) y tener una calidad literaria considerablemente inferior, nos muestran todos esos años bajo una mirada sarcástica, no exente de indulgencia, donde incluso nos da una posible explicación (aunque no tanto justificación) a la delación de Schulberg, quien había sido su maestro político, aparte de su amigo. Cosas de la vida.


Dos vidas paralelas, pero muy diferentes (no tan solo en hechos, sino también en ideas, baste para ello leer las reflexiones que cada uno hace de la religión), dos obras que nos muestran, en conjunto, más de ochenta años de la historia del séptimo arte, con sus glorias, sus mitos, sus miedos y sus triunfos.

sábado 6 de marzo de 2010

Así que por eso andaban con las piernas tan abiertas...


Había oído decir muchas cosas de las películas del oeste. Que son un aburrimiento y solo sirven para echar la siesta, que son una tontería, que siempre ganan los buenos, etc. Todo bobadas en mayor o menor medida, pero lo que nunca había oído era una cosa semejante: las películas de vaqueros encierran una homosexualidad latente. Vamos, que sus protagonistas no han salido del armario y que John Wayne o Clint Eastwood no son más que precursores de lo que Jake Gyllenhaal y Heath Ledger nos mostrarían en "Brokeback mountain".

Por supuesto, a nadie que, como yo, disfrutara de bastantes de estos films en su niñez (y que sigue haciéndolo hoy en día) se le habría ocurrido pensar eso. Todas aquellas horas delante de la televisión por la tardes no nos endurecieron el carácter ni nos enseñaron nada sobre la amistad cuando suenan los tiros a nuestro alrededor, simplemente nos alejaban progresiva y encubiertamente de las mujeres.

Al menos eso es lo que me ha sugerido la lectura de un especial sobre el cine de Sam Peckinpah del último número de la revista "Fotogramas", donde tildaba la relación de los protagonistas de "Grupo salvaje", considerado uno de los mejores westernes (crepusculares) de la historia, de "tamizada homosexualidad". Vamos, que unos tíos sudorosos, llenos de polvo y mugre que se dedican a atracar bancos, emborracharse y correrse juergas con mujeres desnudas cuando no están demasiado ocupados atacando trenes o matando al que se les pone por delante, en realidad son un grupo de gays que se vigilan, pero que muy bien, las espaldas los unos a los otros. O sea, te lo juro, un grupo muy "salvaje", de verdad de la buena.

Sin embargo, no menos preocupante es otra expresión en la misma revista, esta vez en una reseña de la nueva película de Guy Ritchie, su versión postmoderna y anfetamínica de Sherlock Holmes, sobre la relación entre el famoso detective y su eterno ayudante el Dr.Watson, al referirse a la misma como "una complicidad calculadamente homo". ¿Qué significa "calculadamente homo"? Mucho se ha especulado sobre la relación entre Homes y Watson, a pesar de que este último se casó (aunque él, como buen amigo, prefería pasar el tiempo con su colega), pero esto último me parece excesivo. "Calculadamente homo" suena a previsto, a escrito en el guión o a efecto buscado por el director (humm, ahora que lo pienso, en "Lock and stock" eran cuatro amigos inseparables, en "Snatch" dos socios como hermanos, en "Revolver" Ray Liotta aparecía en calzoncillos y en "Rock and Rolla" uno de los miembros del "grupo salvaje" (¡¡!!) salía del armario; Guy, ¿intentas decirnos algo?).

Lo que es más extraño de todo esto es la coincidencia en el mismo número de fotogramas. No puedo recordar si es primera vez o no que esta revista suelta este tipo de perlas, pero ya puedo imaginarlos delante de un proyector examinando las películas fotograma a fotograma (¿lo pilláis?) buscando algún resquicio de homosexualidad en las películas de Disney o incluso en las de Stallone ("vaya, parece que a ese le ha mirado el culo antes de arrancarle la cabeza, ¿no?", "marica"). Cuidado, gays del cine, "Fotogramas" vela por la heterosexualidad en las pantallas. Podéis correr, pero no esconderos. Advertidos quedáis.