Café, conversación...

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jueves, 24 de julio de 2008

Un pequeño inconveniente, de Mark Haddon


Lecturas de instituto. Un libro leído por obligación en inglés. Y un descubrimiento. Un autor, Mark Haddon, que me descubrió un mundo nuevo. Un mundo donde tras el hecho más intrascendente se oculta una historia interesante. Y es dos años después, cuando en la biblioteca encuentro la segunda novela del autor. De la primera, "El curioso incidente del perro a medianoche", hablaré otro día, pero hoy quiero centrarme en esta pequeña joya.

La historia no es nada nuevo, ni la técnica literaria es lo más brillante que he leído nunca, ni es "comparable a Hemingway y hasta Faulkner" (dos autores que deben estar más que hartos de revolverse en sus tumbas cada vez que les nombran, y una frase que dice más bien poco a favor del que la pronuncia), pero Haddon me enganchó desde la primera línea con la historia de esta familia que, a pesar de lo que comentan todas las reseñas, es más típica de lo que parece.

A lo largo de casi quinientas páginas conoceremos a la familia Hall, compuesta por cuatro miembros: el padre George, recién jubilado concentrado en construir un estudio en el jardín con el objeto de retomar su afición a la pintura dentro de él, pero con el único objetivo de matar todo el tiempo del que dispone ahora de repente. Su mujer, Jean, matriarca del clan y adúltera, que ve cada vez más difícil reunirse con su amante ahora que su marido está ahora en casa. El hijo, Jamie (a quien no pude evitar imaginar constantemente con la apariencia de Michael C. Hall en "A dos metros bajo tierra), que se ha desligado totalmente de su familia y tiene un miedo terrible a un compromiso con su novio, Tony. Por último, Katie, la hija, que abre la caja de Pandora al anunciar su boda con Ray, un tipo que no es del agrado de nadie en el clan Hall.

Haddon mantiene el estilo de su anterior novela, con capítulos muy cortos que, en este caso, están protagonizados alternativamente por cada uno de los personajes. Sin orden, por supuesto, porque el orden es algo que brilla por su ausencia en esta historia, que en el fondo trata, ni más ni menos, de la búsqueda de la felicidad. En cada capítulo, narrados en tercera persona, el autor muestra un tratamiento diferente de los personajes, hasta el punto de darnos cuatro puntos de vista diferentes de un mismo hecho, y cuatro actitudes diferentes de afrontar una situación.

En fin, un magnífico divertimento que, a medida que nos arranca las carcajadas, nos dará una valiosa lección para la vida.

5 comentarios:

abulico dijo...

Me parece una historia bastante interesante. Creo que lo leere.

Un saludo!

Fanático dijo...

suena bien, y curioso... pero esta en español o te lo leiste en ingles?

saludooos

Auggie Wren dijo...

Fanático, éste me lo leí en castellano, pero el primero que escribió Mark Haddon lo leí en inglés.

Pejooe dijo...

Chico, la has vendido muy bien. Buscaré en mi tienda de libros secreta, si, esa pequeñita dónde siempre uno encuentra las joyas desconocidas.

(si, ahora si que funciona el link) ;-)

Carlos de la Fé dijo...

No sé cuánto tiempo esperando para leer "El curioso incidente del perro a medianoche"... Otra buena reseña y me entran más ganaas. Gracias por recordárlo y por la segunda recomendación.