Café, conversación...

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sábado, 22 de diciembre de 2007

Final alternativo para "El Principito"

Un desierto típico. Con sus dunas, su Sol abrasador y un avión de principios del s. XX destartalado sobre la arena. Tiene la tapa del motor abierta. El protagonista del libro (que es el dueño del avión) está intentando arreglarlo como si fuera el capó de su coche. Lleva unos pantalones de pinzas, una camiseta negra, un pañuelo, pelo revuelto y un cigarrillo entre los dientes. Aunque en la novela de Antoine de Saint-Exuperi no lo dice, responde al nombre de HERODES. A su lado está el “PRINCIPITO”. Un chaval de unos diez años vestido como Michael Jackson en la portada del “History; past, future and present”, pero con un sable colgado del cinturón. Del interior del aeroplano suena, como si fuera un gramófono cascado, una canción setentera de rock duro; Molly Hatchet – Beatin´ the Odds. Estará sonando durante toda la escena.

HERODES: Pues esto parece que ya está…
PRINCIPITO: No irás a dejarme aquí…
HERODES: Si te parece me quedo aquí en el puto desierto…
PRINCIPITO: (a punto de cogerse una rabieta pueril) Jo… ¡Pero todavía no me has dibujado el corderito!

Herodes no contesta. Echa una calada a su cigarrillo y vuelve a su trabajo. El principito pega una patada rabiosa al avión. El hombre se vuelve hacia el crío muy cabreado.

HERODES: ¿Pero quieres dejarme en paz, chaval?
PRINCIPITO: ¡Quiero que me pintes un corderito!
HERODES: Vamos a ver, chaval, me estás cabreando ya… búscate amigos… o unos padres…
PRINCIPITO: ¡Estoy en el desierto! ¡Eres el único…!

Herodes pasa del crío. Se da la vuelta otra vez para terminar de arreglar su avión. El chico al ver que no le hace ni puto caso agita un poco al aviador. Casi se le cae el cigarrillo de la boca pero lo coge al vuelo. Está ya por la mitad. Echa una calada larga y mientras suelta el humo dice:

HERODES: No te voy a dibujar el puto corderito, eres más ñoño que un jodido póster neocatecumenal ¿Me entiendes?

El principito se pone realmente furioso, se acerca al motor para intentar romperlo. El aviador le coge de los hombres y le empuja con fuerza hacia atrás tirándolo a la arena. Echa la última calada y tira el cigarrillo a la arena. El niño desde el suelo le sigue increpando:

PRINCIPITO: ¡Soy un príncipe! ¡Tienes que obedecerme!

Como si hubiera pronunciado unas palabras mágicas, el aviador pasa del mero pasotismo de antes a la furia carolingia (que es una furia de las de aúpa)

HERODES: Llevo una automática en el avión ¡Te advierto que como sigas tocándome los cojones te reviento!

El principito se levanta como alma que lleva el diablo y le hace un placaje al aviador que se empotra contra su avión haciendo que se balancee ligeramente. Forcejean un poco pero, lógicamente Herodes es más fuerte y logra empujarle aunque esta vez, no le tira al suelo. Entonces el principito desenvaina su sable y lo esgrime contra el hombre que logra esquivar los dos primeros golpes.

HERODES: Acabas de cagarla, chaval…

Rápidamente, Herodes mete un brazo en la cabina de conducción del avión y saca una automática. Antes de que el principito pueda reaccionar le dispara en la rodilla izquierda. El crío cae al suelo dolorido.

HERODES: ¡Venga! ¡Dibújame un corderito ahora! ¡Ten cojones!
PRINCIPITO: (retorciéndose de dolor y sollozando) ¡Eres un hongo! ¡Eres un hongo!...
HERODES: ¡Pídeme que dibuje un corderito!
PRINCIPITO: No que me vuelves a disparar…

Herodes revienta de otro tiro la rodilla derecha del chico que no para de aullar de dolor. Se enciende otro cigarrillo. De repente aparece EL REY, que cree gobernar todas las estrellas y que todos son sus súbditos.

REY: Hedddodezzz!!! Te odddddeno que padddezz!

Sin pensárselo dos veces, Herodes le suelta un disparo certero. Lleva el cigarrillo en la boca y no lo dejará durante el resto de la escena. El Rey cae fulminado dejando un reguero de sangre. El principito lo mira desencajado. De repente para de gritar. El aviador vuelve a su motor. Termina de apretar una tuerca y empiezan a dar vueltas las hélices del avión.

PRINCIPITO: (con un hilillo de voces) No te vayas… llévame contigo…

Herodes acerca la pistola a la cabeza del Principito y sin pensárselo dos veces, aprieta el gatillo.

HERODES: (torciendo la boca para no tirar el cigarrillo) Dibújame un corderito ahora…

Sube a su avión y se marcha.


6 comentarios:

una loca linda dijo...

jajaj, sin palabras... pero, pobre principito!!!

Hippy-upps dijo...

jooooooo Creo que prefiero la version original... Me encantó ese libro....

Un beso

Mameluco dijo...

El Pirncipito seguro que está en el bar del infierno ese que decías el otro día... valiente niñato...

¿Que ves un sombrero o una serpiente que se ha tragado un elefante?
Veo, querido Principe rubiales, tus huesos blanqueándose al sol...

Hippy-upps dijo...

En parte me alegro de que no fuera tuya (mi auggie(ahora qeu pienso me estoy apropiando de alguien :$ pero bueno asi nos entendemos...)) el principito es un gran libro... y eese final... lo mata... :_(

José Mateos dijo...

Patético.

TdP dijo...

Qué grande me parece! Cualquier día te pido los derechos para dirigirlo.